martes, 1 de octubre de 2013

¿Por qué valorar una empresa? 8 razones para ello…

A lo largo del tiempo he encontrado diferentes razones por las que un empresario decide valorar su empresa. A continuación haré un listado resumiendo brevemente cada una de ellas. Seguro que existe alguna más… pero estas son las que me han parecido más interesantes:

1.- Venta de la compañía

Parece el caso más típico. ¿No? Es normal que uno se plantee valorar la empresa cuando tiene en mente venderla. Sin embargo, no es este el motivo más común que se me ha presentado a la hora de valorar una compañía. Supongo, que cualquier empresa pasa a lo largo de su vida, con más frecuencia, por otro tipo de situaciones (antes que la venta) que también requieren conocer su valor.

2.- Reparto de una herencia

Más de uno dirá que en este caso con repartir el mismo porcentaje de acciones entre los herederos el tema está solucionado. Sí y no. Qué pasa si además de la empresa hay que repartir otros inmuebles que quedan fuera de ella, o qué ocurre si alguno de los hijos forma parte del equipo directivo de la compañía mientras que otros son meros accionistas, o si existen varias empresas que forman parte de un gran grupo,… En fin, las posibilidades son múltiples y es muy útil contar con un Informe de Valoración de la compañía/as en cuestión, para realizar un reparto equitativo (o al menos intentarlo).

3.- Entrada / Salida de Socios y/o Directivos

Es un caso más habitual de lo que parece. Este tipo de movimientos existen en todas las compañías, incluso en las más pequeñas. Antes esto se solucionaba de forma más o menos “artesanal”. Se llegaba a un acuerdo entre las partes, que fuese razonable para todos, pero sin utilizar asesores externos. Ahora creo que esto ha cambiado. Contar con un Informe de Valoración siempre es un argumento más que utilizar a la hora de negociar una entrada o salida. Evidentemente al final se impone el acuerdo en precio entre las partes (como ya vimos en el artículo sobre el precio y el valor), pero eso es otra historia.

4.- Operaciones Vinculadas

El Real Decreto 1793/2008 marcó la obligatoriedad, para las empresas de determinado tamaño, de documentar las operaciones vinculadas. Los famosos “Precios de Transferencia”. Cuando hablamos de estos últimos, lo primero que pensamos es en el precio al que realizan transacciones entre sí las empresas vinculadas de un mismo grupo (mercaderías, servicios, inmuebles, etc...) Pero también se abre la puerta a otro tipo de operaciones. Imaginemos un grupo de varias empresas, y socios vinculados, que realizan una reestructuración, de tal modo que suponga movimientos accionariales entre ellas. Esos movimientos deben estar hechos a precios de mercado (lógicamente Hacienda marca esto por motivos fiscales) y para ello existe la obligatoriedad de “documentarlo”. La única manera que se me ocurre de hacerlo es a través de un Informe de Valoración.

5.- Curiosidad del empresario

Este caso, que parece muy extraño, se me ha presentado en alguna ocasión. Al principio te llaman para valorar una empresa, pero no te dicen el motivo real, sino que argumentan que es por una cierta curiosidad. Tienen interés en conocer cuál es el valor real de la empresa. Al final, esta curiosidad suele esconder alguna de las razones que estamos viendo en este listado.

6.- Presentación de la Valoración al Consejo de Administración

Lo he vivido en alguna empresa de carácter familiar, sobre todo, en la que existen accionistas que forman parte de la dirección (y que por lo tanto llevan el día a día y la gestión de la empresa) y accionistas que se encuentran fuera de la misma. En estos casos, las valoraciones realizadas a lo largo de diferentes años, sirven para trasladar a los accionistas “externos” el buen hacer de la gestión de los directivos. No hay nada más efectivo que ver cómo el valor de tu participación en la empresa cada año que pasa aumenta un poco más.

7.- Apoyo en la toma de decisiones estratégicas o de gestión

Lamentablemente este es un caso más extraño de encontrar. En España todavía no existe una conciencia clara sobre esta utilidad de las valoraciones. Son muy pocas las empresas que antes de tomar una determinada decisión estratégica (por ejemplo, invertir en una nueva línea de producción) se plantean el conocer cómo puede afectar al valor de la compañía tal decisión y ver si resultará positiva o no ¡Una pena!

8.- Litigios, arbitrajes, etc…

Aunque menos agradable, también se encuentran casos como estos, en los que se hace necesaria la valoración de una compañía. Sería un peritaje más, como otros que existen en este ámbito judicial.


¿Se os ocurre alguna otra razón para valorar una empresa? Seguro que existen más…









Oscar Sánchez Vela.
www.idylia.net