jueves, 11 de julio de 2013

¿Cómo NO valorar una Startup?

Acercarse a la Valoración de una Startup es un tema espinoso y delicado, del cual es probable salir con varias “magulladuras”. Las propias características del término “Startup” ya dejan claro que no nos enfrentamos a una empresa sencilla (aunque, ¿realmente existen empresas sencillas?). Hay que tener en cuenta que pretendemos aproximarnos al valor de una compañía que reune algunas o todas de las siguientes características:

- No tiene un historial de rendimientos. Ni buenos ni malos, es que no los hay. La compañía suele ser de reciente creación.

- Su situación financiera actual “asusta”. Los “números rojos” están por todos los lados y a los beneficios no se les espera hasta dentro de un tiempo (llamémosle “prudencial”).

- Su actividad suele estar vinculada a las nuevas tecnologías, lo que ocurre es que este concepto es amplio, ya que puede ir desde un portal de venta on-line de orquillas para el pelo (por poner un ejemplo. Desconozco si este negocio existe como tal), hasta una aplicación biotecnológica muy sofisticada. Al final, y dependiendo del negocio que se trate, puede resultar complicado tener una visión del mismo, debido a sus características excesivamente técnicas.

- En ocasiones no existe un entorno competitivo en el que mirarse, sobre todo cuando hablamos de productos/servicios extremadamente novedosos. Pueden existir empresas similares que nos indiquen por dónde van los “tiros”, pero no hay un sector consolidado alrededor de la Startup. 

- Por último, y esto es ya desde un punto de vista contable, en muchas (no en todas) de estas empresas no existe la posibilidad de capitalizar los gastos en que incurren desde un principio para lanzar su actividad. Me explico, si por ejemplo creamos desde cero una empresa fabricante de magdalenas, todas las inversiones del comienzo (naves, maquinaria, etc) figuraran en su activo de balance (imputándose a resultados periódicamente), pero si la empresa fuese de venta on-line de zapatos, los gastos de lanzamiento, promoción, crecimiento,… van directamente a la cuenta de resultados (salvo el desarrollo de la plataforma web y poco más). Otra cosa distinta sería una empresa que está desarrollando un prototipo de biotecnología (en ese caso sí se podrían activar sus gastos como I+D). Resumiendo, muchas Startup se enfrentan en sus primeros años a cuentas de resultados más sobrecargadas de gastos que las existentes en otros sectores, (en los que capitalizan gastos y los difieren en varios períodos).

Llegados a este punto, y si decidimos seguir adelante con la Valoración de la Startup, me gustaría dejar bien claro que no existen fórmulas mágicas para valorar este tipo de compañías y es, en última instancia, el sentido común el que debe primar sobre todo lo demás. Dicho esto, y según mi opinión, hay dos caminos que no cogería nunca para valorar una Startup, y que son los siguientes:

1.- Determinar el valor en función de las necesidades de liquidez de la compañía para desarrollar el Plan de Negocio y en función del Capital que estamos dispuestos a ceder. Es decir, si la Startup precisa X miles de €uros para los próximos tres años y los actuales socios están dispuestos a ceder entre un 5%-15% del Capital, en función de esto la empresa vale “tanto”. Puede ser un método válido para llegar a un acuerdo de Precio entre las partes, no digo que no, pero en ningún caso constituye para mí un sistema de valoración adecuado. No se tiene en cuenta la actividad de la empresa, más allá de sus necesidades de liquidez.

2.- Utilización de Múltiplos. Los hay de muy diferentes tipos: Precio/Ventas, Precio/Páginas visitadas, Precio/Subscriptor, Precio/Habitante, etc, etc. Desde luego es una forma muy rápida para llegar a un valor, pero muy inestable. En el año 99-00 se utilizaron muchos múltiplos de estos para justificar precios estratosféricos de las compañías “.com” y hoy sabemos cómo acabaron muchas de ellas. Estos métodos son válidos únicamente como complemento a otros métodos más elaborados, pero no deben constituir el núcleo central de una valoración.


Al final, para valorar una compañía de estas características yo me inclino por el método clásico, el Descuento de Flujos de Caja (*). El Valor de una compañía lo determina su capacidad para generar liquidez en el futuro y lo demás son “atajos” para intentar llegar a un valor lo más rápidamente posible. Además existe un riesgo: una vez calculada una cifra por estos métodos “atajo”, si la vemos escrita en un papel, automáticamente nuestro subconsciente nos traicionará (utilizando ese importe como referencia en el futuro).

(*) Naturalmente, aplicar el método DFC en una Startup requerirá una serie de ajustes que lo harán más laborioso. Será necesario trabajar con diferentes escenarios probables, así como plantearse desarrollar árboles de decisión, opciones reales, etc. Más adelante nos adentraremos en estos métodos con más detalle.

Oscar Sánchez Vela.