jueves, 8 de septiembre de 2016

“La valoración es arte y ciencia”… menuda cursilada.




Así es. Esta frase, que se repite de modo recurrente por diferentes profesionales, y que aparece en las páginas de muchos manuales de inversión y finanzas, resulta de lo más cursi. Es probable que yo me haya encontrado en más de una situación repitiéndola, pero en fin. Valorar una compañía es algo más “mundano” o terrenal y aunque el trasfondo de la frase es en cierto modo consistente, creo que existen formas más naturales de expresarlo.

Decía el profesor Damodaran que las personas que se aproximan a la valoración de una empresa pueden ser de dos tipos: (i) los “numéricos” (ii) los “narradores”. Siendo los “numéricos” aquellos que han nacido con una hoja Excel debajo del brazo, de tal forma que todo lo que no se pueda expresar en este formato resulta un tanto ambiguo y dudoso. Realmente, los números nos transmiten una sensación de seguridad y objetividad, que en muchos casos es artificial. Aquello de “…el papel lo aguanta todo…” sería aplicable sin lugar a dudas a este tipo de personas. Hay quien afirma que muchos valoradores de empresas utilizan de forma “masiva” complicadas hojas Excel en su trabajo como una forma de justificarse ante el cliente (o usuario final del Informe de Valoración). Sería equivalente al médico que utiliza en su diagnóstico toda una serie de jerga que resulta de difícil comprensión para el común de los mortales. Al fin y al cabo, ante una presentación excesivamente “técnica” a uno se le queda cara de circunstancias y en muchos casos no se atreve a preguntar por miedo a ser tachado de ignorante. Y es que las cosas (sea cual sea la materia sobre la que traten) se pueden y se deben explicar de forma sencilla, si de verdad tenemos interés en transmitirlas. Por otro lado, y en contraposición a los “numéricos”, estarían los “narradores”. Este tipo de personas tienen muy desarrollada su capacidad creativa y son auténticos maestros en el arte de contar historias (ojo, no lo digo en términos despectivos, ni mucho menos). Realmente son capaces de transmitir entusiasmo e ilusión cuando hablan con los demás sobre un proyecto en concreto, pero en muchos casos esto se queda ahí (sin materializarse en nada). Esto, traducido al mundo de la valoración, implica que su aproximación a la compañía objeto de valoración resulta siempre con un marcado carácter cualitativo. Son mucho más hábiles que los “numéricos” analizando, por ejemplo, el entorno competitivo de la empresa e imaginado cuáles serán las mega-tendencias del sector. Tienen, en definitiva, un componente emocional que las hojas Excel no pueden recoger.

Para llevar a cabo un buen proceso de valoración empresarial es necesario que ambas personalidades (numéricos y narradores) se junten, pues son absolutamente complementarias. Lo que les falta/sobra a unos lo tienen/necesitan los otros. Afirmaba Damodaran que era imprescindible tender puentes o nexos de unión entre ambos planteamientos si aspirábamos a ser valoradores con mayúsculas. De un modo muy esquemático, el proceso de valoración completo se debería llevar a cabo a través de cinco escalones:

1.- Desarrollo de una narrativa o “Story Line” del negocio. Todos tenemos una, aunque en muchas ocasiones no la manifestemos. Normalmente cuando te reunes con los directivos de una empresa para valorarla ellos te cuentan/explican la suya. Suelen empezar por las megatendencias a nivel agregado para ir descendiendo hasta un terreno más particular. “…hemos observado que el mercado mundial para este tipo de producto está aumentando significativamente por las circunstancias A y B, y por consiguiente creemos factible el tener acceso a un porcentaje del mismo mayor que en la actualidad, por el tipo de tecnología que desarrollamos, que está muy alineada con …etc etc … ”

2.- Análisis de la consistencia de esa narrativa. En este apartado se intenta contrastar el punto anterior, comprobando si existe o no sentido común en el argumentario que se ha utilizado. ¿Cómo se hace esto? Bueno, realmente no existe un método de libro al que recurrir, pero siempre se pueden utilizar estrategias como observar el comportamiento histórico de la empresa y del sector, estudiar el funcionamiento de competidores similares, buscar documentación sectorial, etc.

3.- Convertir los puntos anteriores en “Value Drivers” o cifras numéricas clave para la valoración. Aunque esto suena complicado, realmente no lo es. Al fin y al cabo, se trata de cuantificar el tamaño del mercado, el porcentaje que podría corresponderle a la compañía, los márgenes a los que tendría acceso en función de la competitividad en el sector y otra serie de indicadores que son relevantes, como las necesidades de inversión, etc.

4.- Trasladar todo lo anterior al modelo de valoración. Ahora sí, aquí es donde entra en juego la hoja Excel. Una vez identificados los Value Drivers, se trata de ir desglosando cada una de las partidas hasta construir unas proyecciones financieras lo más detalladas posibles, de modo que sirvan de base para aplicar las metodologías de valoración elegidas (normalmente el Descuento de Flujos de Caja).

5.- Mantener la mente abierta. Una valoración no es un proceso cerrado y definitivo. Siempre pueden aparecer nuevas circunstancias que alteren de algún modo nuestra “Story Line”, repercutiendo esto de manera inmediata en todo el modelo valorativo. Por lo tanto debemos ser firmes en nuestras convicciones, pero a la vez flexibles en nuestras conclusiones. Es algo que suena un tanto contradictorio, pero es la realidad. Al fin y al cabo, todo Informe de Valoración debe indicar que las opiniones en él expresadas tienen una fecha de caducidad, puesto que en períodos relativamente breves de tiempo los “imputs” de una empresa pueden cambiar de forma brusca e imprevista, hasta el punto de alterar cualquier opinión previa sobre el valor de la misma.


Ya para concluir, me gustaría comentar algo relacionado con todo lo anterior y que he podido recopilar este verano. Siempre se ha escuchado aquello de que “…ante una misma empresa, dos valoradores distintos no tendrían por qué llegar a las mismas conclusiones de valor…”. Esto, desde mi punto de vista se debería a nuestro yo “narrador” en mayor medida que a nuestro yo “numérico”, al fin y al cabo, nuestra percepción sobre la compañía y su entorno es lo que al final determina el valor de la misma. De un modo casual he encontrado dos opiniones diferentes sobre la compañía cotizada NATURHOUSE, que provienen de personas con perfiles muy similares. Se trata de los gestores de BESTINVER y MAGALLANES VALUE (fondos de inversión con un claro perfil de inversión “Value”). Estos opinaban hace unos meses (en el turno de preguntas de su presentación a inversores) sobre la empresa NATURHOUSE del siguiente modo:








Resulta curioso como ante la misma realidad unos y otros responden de forma diferente, hasta el punto de considerar la inversión en la citada compañía como adecuada o no. Adjunto a continuación, por si alguien tiene interés, algunas magnitudes básicas de la empresa en cuestión.






Un saludo a todos.
Socio de IDYLIA.




jueves, 14 de julio de 2016

¿Qué tiene que ver la Gestión del Circulante, con el Vino y el Valor Empresarial?



La valoración de toda compañía pasa por la “identificación” más o menos certera de sus flujos de liquidez actuales y futuros. Como ya hemos visto en anteriores ocasiones, dentro del estudio de los flujos, las inversiones merecen una atención especial. Me atrevería a decir que las inversiones en inmovilizado están más “interiorizadas”, quizá por ser fáciles de identificar y hasta incluso de prever. Sin embargo, esto no ocurre con las inversiones en Circulante Operativo. Resulta habitual que el equipo directivo de la empresa tenga previstas las inversiones en maquinaria, instalaciones, etc para los próximos años y si embargo no hayan calculado qué importe será necesario destinar a incrementar el Circulante Operativo. Al fin y al cabo, mantener en el tiempo unos niveles de Circulante muy  elevados, resta liquidez a la compañía y, en consecuencia, afecta a su valor de igual modo que lo hace el mantener unas inversiones en inmovilizado sobredimensionadas.


Para aproximarnos a la importancia de la gestión del Circulante Operativo (y su relación con el Valor Empresarial), paso a comentar varios gráficos correspondientes al sector CNAE 11.02 (Elaboración de vinos), junto con dos empresas cotizadas del mismo, para observar con más detalle las incidencias que se producen.


1.- El Sector “Elaboración de vinos” en España (evolución del Circulante Neto Operativo)

El crecimiento de ventas observado (tanto en las Empresas pequeñas como en las medianas) en el período 2010-2014 va acompañado por un aumento del Circulante Operativo (en términos absolutos). Sin embargo, el aspecto que llama más la atención es la progresiva disminución en el peso relativo de dicho Circulante sobre las Ventas (representado por la línea roja del gráfico). Sin duda, esto indica una mejora en la gestión del Circulante. La racionalización en el tamaño relativo del Circulante implica, al fin y al cabo, una mejora en la capacidad de creación de Valor. Pensando un poco de forma genérica, un Circulante que se mantiene “a raya” influye en la Rentabilidad de la empresa (ROIC) de forma positiva. Obsérvese en los gráficos, como para este sector en concreto, el Circulante Operativo ha pasado de suponer un 70% de las Ventas aproximadamente, a un 50%-60% en un período de cinco años, lo cual significa que existe un mayor porcentaje de dinero “liberado” dentro de la compañía y que anteriormente se tenía que dedicar a mantener unos niveles altos de Circulante.


2.- Evolución del Circulante Neto Operativo en dos empresas cotizadas del sector

He seleccionado dos compañías cotizadas que pertenecen al sector “Elaboración de vinos”. Resulta curioso observar la divergencia en algunas de sus cifras. El rango de datos estudiado es más amplio que en el punto anterior, ya que existe más información disponible y me ha parecido oportuno incluirla. Mirando con detenimiento los gráficos, hay varias cosas que llaman la atención: (i) la caída de ventas de 2008-2009 supuso para ambas empresas un aumento del peso relativo en el Circulante, que resultó ser de mayor calado en el caso de Bodegas Riojanas. Se puede observar la magnitud del mismo. En 2009, por ejemplo, esta última empresa tenía un Circulante Operativo por más del 250% de sus ventas. Algo que parece desproporcionado (más aun teniendo en cuenta los datos sectoriales). (ii) a partir de 2010, las ventas se recuperan paulatinamente y con ellas comienza un proceso de ajuste en el Circulante, que sin duda es mucho más eficaz en el caso de Barón de Ley. Esta empresa ha conseguido “rebajar” el peso relativo del Circulante, con respecto a las ventas, desde el 131% (en 2008) hasta el 77% (en 2015). Aunque estas cifras todavía se encuentran un poco alejadas del sector, es destacable el esfuerzo llevado a cabo por la compañía, cosa que no ha ocurrido en Bodegas Riojanas.


3.- Desglosando el Circulante Operativo de Barón de Ley y Bodegas Riojanas



Para conocer un poco más en profundidad el Circulante Operativo, tenemos que “asomarnos” a la gestión de las Existencias, de los Clientes y de los Proveedores, durante el período de estudio. Aunque el Circulante también está formado por la Tesorería Mínima Operativa, en este ejemplo la obviaremos para simplificar un poco. Analizando los siguientes gráficos podemos extraer algunas ideas: (i) las Existencias parecen ser las principales responsables dentro del Circulante Operativo, aumentando su peso relativo al comienzo de la crisis, para después iniciar un proceso de ajuste o racionalizacion. Como se observa, la gestión de las mismas es mucho más eficaz en Barón de Ley que en Bodegas Riojanas. (ii) la gestión de cobro a Clientes está bastante bien planteada en Barón de Ley, cosa que no ocurre en su competidora. Las cifras hablan por sí solas. En Barón de Ley, el peso relativo de los saldos comerciales a cobrar pasa desde el 36% en 2007 hasta el 28% en 2015. Esto denota un esfuerzo por parte de la compañía que se traduce en una mayor cantidad de liquidez disponible, al reducirse el período de cobro a los clientes. (iii) en cuanto a los Proveedores, es curioso observar cómo empeora la gestión de los mismos durante el intervalo 2008-2012 en ambas empresas. Aunque desconozco las causas, quizá la crisis “obligó” a reducir los plazos de pago en determinadas materias primas, si las empresas querían asegurarse el suministro de las mismas (es una opinión). A pesar de todo, la gestión en Barón de Ley es mejor que en Bodegas Riojanas. Al final se trata de “alargar” en la medida de lo posible las salidas de dinero hacia los proveedores, para disponer de más liquidez dentro de la empresa (esto no deja de ser una forma de financiarse). 







4.- Conclusiones

La gestión del Circulante Operativo es importante de cara a la determinación del valor en toda compañía. Quizá no sea tan “obvia” como la gestión del inmovilizado (cuyas inversiones/desinversiones están más planificadas) pero su trascendencia es la misma. Al fin y al cabo, no deja de ser liquidez “bloqueada” en una de las áreas de la empresa, por lo tanto interesa que esta sea la justa (ni más ni menos). A nadie se le ocurriría invertir en 2 naves industriales cuando la previsión es utilizar solamente una de ellas ¿no?, pues con las existencias debería ocurrir tres cuartos de lo mismo. ¿Qué sentido tiene el acumularlas por encima de las necesidades más o menos inmediatas?

Para concluir, me gustaría relacionar en cierto modo la gestión del Circulante Operativo con la capacidad de crear/destruir valor en la empresa. Por ello, adjunto el gráfico comparativo de cotización de las dos compañías analizadas durante el período 2007-2015.



En azul la evolución de Barón de Ley y en rojo la de Bodegas Riojanas. Resulta curioso observar la diferente tendencia que han seguido las acciones de una y otra empresa. El precio de los títulos (a largo plazo) no deja de ser un reflejo del valor de las compañías. En este caso concreto sería necesario estudiar otros aspectos de ambas para poder formarnos una opinión más certera sobre el valor de estas dos empresas, pero vamos, que resulta bastante razonable que una compañía que gestiona de forma adecuada su Circulante Operativo alcance a la larga un valor mayor que otra que no lo hace (sin olvidar, por supuesto, que existen más variables que son determinantes en el Valor Empresarial).




Socio de IDYLIA.




martes, 21 de junio de 2016

¿Existe razonabilidad en este Informe de Valoración (caso real)?


Pongámonos en situación. Somos accionistas minoritarios de una empresa cotizada y de repente esta plantea una OPA de exclusión sobre nuestra participación. Para ello, el equipo gestor (tal y como marca la normativa) encarga un Informe de Valoración a una consultora externa con el objetivo de fijar o establecer un precio “justo” de las acciones en tal operación. Consecuencia de todo ello es que nosotros, como inversores minoritarios, nos “enfrentamos” a un Informe que debemos estudiar para comprender la razonabilidad o no del precio que nos ofrecen por las acciones. Está claro que el pequeño inversor se encuentra en una situación de desventaja, aunque solo sea porque en muchos casos carece de los conocimientos financieros suficientes para poder rebatir un Informe de estas características, además, cuando este viene firmado por una consultora de “renombre”, todavía parece que dudar del mismo es un acto poco menos que de “osadía”.

En fin, voy a tratar de explicar con un ejemplo real (en concreto, con la OPA de exclusión del Grupo Damm, a finales de 2014) cómo podríamos razonar sobre el precio que nos ofrecen. En primer lugar, y para todos aquellos que estén interesados, es posible descargar el citado Informe de Valoración desde el siguiente enlace.


Las Cuentas Anuales de la compañía aparecen a continuación. Como se podrá observar las ventas han crecido durante los últimos ejercicios y los márgenes son bastante buenos. Además, el nivel de endeudamiento asignado no parece que represente ningún problema.



Una forma de aproximarnos al valor de las acciones sería ver qué Rentabilidad (ROIC) genera la empresa y “enfrentarla” con el CMPC (Coste Medio Ponderado de Capital), además de estudiar el crecimiento pasado de las ventas. Con estos indicadores podemos intuir, utilizando nuestro “Gráfico de Globos”, por dónde van los tiros.

¡¡Comencemos por los ingresos!! He plasmado en un gráfico tanto la evolución pasada como las proyecciones futuras (que aparecen en el Informe). Como se ve, sorprende un poco que la Tasa de Crecimiento proyectada sea aproximadamente la mitad de la histórica. En el Informe no aparece suficientemente explicado el porqué de esta circunstancia. Además, tampoco se indica a qué se debe ese “escalón” en ventas durante 2012-2013. Aun así, consideraremos como válido ese crecimiento histórico del 3,55% anual, a efectos de nuestro análisis.

Por otro lado, el estudio del ROIC vs CMPC ofrece los siguientes resultados. He de decir que el CMPC empleado ha sido el que figura en el Informe (7,44%). Se ha utilizado por defecto para todos los años anteriores, para simplificar el proceso. De este modo, la compañía es capaz de generar un diferencial ROIC-CMPC positivo, de tal manera que en algunos ejercicios se llega hasta el +10% (siendo el promedio en el intervalo 2010-2013 del 4,7%).





Con todo esto, ya podemos trasladar las anteriores conclusiones al gráfico de globos y ver en qué posición relativa se situaría el valor de Grupo Damm.


De acuerdo con lo anterior y teniendo muy claro que en ningún momento esto constituye un método de valoración al uso, sino más bien una aproximación, podríamos decir que un valor para las acciones en torno a 1,5-2 veces los Fondos Propios “podría” ser razonable. Esto sería equivalente a 1.083-1.444 millones de €uros, o dicho de otro modo 4,05-5,4 €/acción. Esto, a priori, parece que está próximo al resultado del Informe de Valoración, que aparece reflejado en el siguiente cuadro. Quizá un poco por debajo, pero parece consistente.


En cualquier caso, hay un par de aspectos en este Informe de Valoración que merecen un comentario aparte. En primer lugar, y como ya se ha explicado anteriormente, la proyección de los ingresos en particular (y el resto de partidas de Balance y Cuenta de Resultados en general) creo que debería desglosarse con un detalle mayor, de modo que el potencial lector pueda hacerse una idea más clara sobre si la evolución prevista es alcanzable o no. Por otro lado, en la determinación de la Tasa de Descuento se utiliza una estructura de capital “objetivo” (adjunto recorte del Informe relativo a este aspecto). Esto es algo con lo que no estoy muy de acuerdo, en tanto que la estructura correcta es la que viene marcada por el propio valor de mercado de las acciones, como ya se ha comentado en otras ocasiones (ver enlace).




Para concluir, solo añadir que todo Informe de Valoración es “opinable” y se puede/debe cuestionar. Hay que adentrarse en sus páginas y notas con una actitud crítica, para llegar a tener nuestras propias ideas.




Socio de IDYLIA.




jueves, 16 de junio de 2016

¿Es posible establecer una conexión entre la Tasa de Descuento y el Multiplicador del BAIT?


Habitualmente calculamos la Tasa de Descuento ó K(WACC) en la metodología DFC para llegar al Valor de una Empresa, mientras que los Multiplicadores sobre el BAIT se suelen obtener bien de empresas similares cotizadas o de transacciones privadas. Ahora bien, ¿es posible conectar estas dos magnitudes de algún modo? Yo creo que sí y para ello desarrollaremos un ejemplo sencillo que sirva de hilo argumental. Imaginemos una compañía con los siguientes datos (que son muy, muy sencillos y básicos).


(*) Consideramos que estas cifras serán sostenibles a lo largo del tiempo por la empresa (introducimos aquí el concepto “perpetuidad”). Esto implica que la amortización se igualaría con las inversiones en inmovilizado (y es por ello que no aparecen en el anterior cuadro). Además, vamos a establecer como hipótesis que la inversión en Circulante Neto Operativo a perpetuidad será nula (y tampoco aparecerá). Como consecuencia de todo esto podemos asimilar que en este caso el NOPAT = Cash Flow Libre.

Para llegar al Valor de la Empresa, utilizando los datos anteriores, aplicaríamos la siguiente fórmula. El resultado sería un E.Value de 15,9 millones de €uros.


A partir de aquí, vamos a intentar pasar el “foco” desde el NOPAT hacia el BAIT. Se trataría de conseguir una Tasa de Descuento que se pudiese aplicar sobre el BAIT, de modo que los resultados de la valoración fuesen los mismos. Para ello, simplemente dividimos el Tipo de Descuento utilizado por (1-25%), para eliminar así el Efecto Impositivo. El resultado de descontar el BAIT a la nueva Tasa obtenida es de 15,9 millones de €uros (igual que en el caso anterior).



Con esto, podemos determinar el multiplicador sobre el BAIT, observando la nueva Tasa de Descuento desde una perspectiva diferente.



Al final, la relación genérica que existe entre el Multiplicador del BAIT y la Tasa de Descuento K(WACC), bajo las hipótesis de este ejemplo, viene definida del siguiente modo.




Así, si conocemos la Tasa de Descuento, la Tasa de Crecimiento y el Tipo de Gravamen, podemos determinar el Multiplicador sobre el BAIT. Ahora bien, hay que tener cuidado con esto, ya que para utilizar el K(WACC) este ha tenido que ser calculado previamente teniendo en cuenta la proporción D/D+E, donde los Fondos Propios son a valor de mercado y no a valor contable. Como observamos, si K(WACC) aumenta y/o el Tipo de Gravamen también, el multiplicador disminuye. Lo contrario ocurre con la Tasa de Crecimiento g.




Socio de IDYLIA.





jueves, 2 de junio de 2016

“Curioso” (por decir algo) Informe de Valoración sobre los Clubes de Fútbol.


El fútbol ocupa las noticias deportivas, para bien o para mal, con todo tipo de informaciones relativas al mismo (campeonatos, fichajes, lesiones, ocurrencias varias, etc…) y además, de vez en cuando, se “cuelan” en la prensa económica artículos y opiniones sobre el Valor Monetario de unos y otros clubes. Es evidente que para el aficionado a un determinado equipo eso del Valor es algo relativo. Imagino que cada uno “siente” sus colores y el valor que da a su pasión es difícilmente mensurable. No obstante, y descendiendo al mundo más terrenal, los clubes deportivos no dejan de ser meras empresas, que se rigen por las mismas leyes financieras que el fabricante de tornillos ubicado en un polígono industrial cualquiera de nuestra geografía. Es cierto que quizá a aquellos se les permitan ciertos privilegios (moratorias con hacienda, etc) que al pequeño industrial no se le ocurriría intentar ni “por asomo”, pero eso ya es otra historia.

En fin, a lo que iba. Recientemente se ha publicado un Informe (elaborado por KPMG) sobre el Valor de los diferentes Clubes de Fútbol del continente. Una copia del mismo se puede descargar en el siguiente enlace. La idea es darle un vistazo (se lee bastante rápido) y razonarlo desde un punto de vista crítico, con el único objetivo de tener un criterio propio, de modo que cuando alguien nos presente un Informe de Valoración (aunque sea de un Club de Fútbol, como es el caso que nos ocupa) podamos estar o no de acuerdo con él (y no aceptarlo sin más). Las conclusiones del citado estudio se ofrecen en forma de ranking por equipos según su valor.



Desde mi punto de vista, las conclusiones a las que llega el Informe son bastante pobres, y aunque resultan curiosas por la posibilidad de comparabilidad de unos equipos con otros, no van más allá de este aspecto. Quizá pueda parecer un poco “radical” el afirmar lo anterior, pero intentaré explicar el porqué de esta opinión. Para mí existen 3 cuestiones que debilitan las conclusiones del Informe:

1.- Si nos fijamos en el ranking de Clubes, en todo momento se habla de EV ó Valor de Empresa y en ningún caso de Valor de las Acciones. Aunque esto es legítimo (por supuesto) produce que perdamos una información muy significativa. A nadie se le escapa que una gran mayoría de equipos están endeudados “hasta las cejas”, con lo que posiblemente ese ranking sería diferente si tuviésemos en cuenta esta circunstancia.

2.- Por otro lado, aunque se reconoce que la metodología de cálculo idónea sería el Descuento de Flujos de Caja (DFC) finalmente se utiliza un Múltiplo sobre las Ventas. Bajo el pretexto de que la mayoría de Clubes generan pérdidas de explotación, además de la no disponibilidad de Planes de Negocio sobre los mismos, se acaba aplicando una metodología de valoración que en la práctica tiene muy poco peso. Es una temeridad valorar una compañía basándose única y exclusivamente en este criterio, puesto que en épocas de euforias y/o decadencias bursátiles, los múltiplos se inclinarán hacia un lado u otro con más intensidad, reflejando principalmente el ánimo de los inversores (que no tiene por qué coincidir con la realidad financiera de la empresa cotizada).

3.- Y por si esto no fuera poco, estos Múltiplos se “ajustan” por una serie de parámetros que aunque tratan de introducir una cierta razonabilidad, al final no son otra cosa que consideraciones subjetivas de lo que debe o no incrementar el valor de un Club de Fútbol. Posiblemente otro valorador tendría encuentra parámetros diferentes y que bien argumentados podrían gozar de la misma razonabilidad.  Cuando se empiezan a introducir “ajustes” en los múltiplos, las tasas de descuento, o en cualquier otro aspecto que influye de forma importante en la valoración, se inicia un proceso en el que las conclusiones finales acaban estando muy comprometidas. En este caso concreto, los parámetros que introduce el valorador son la Rentabilidad, la Popularidad, el Potencial Deportivo, los Derechos Audiovisuales y la Propiedad del estadio.




¡¡Qué sí!!! ¡¡Aunque son muy razonables, al final también son muy subjetivos!!

La verdad es que esperaba bastante más de este Informe. Empecé leyéndolo con mucho interés, pero a medida que avanzaba, me pareció que las pretensiones del mismo eran mucho más modestas. ¡Una pena!


Socio de IDYLIA.